ACCION POR LA JUSTICIA
Partido Político.
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LA POLÍTICA NOS REPELE, PERO LA INJUSTICIA NOS INDIGNA.
Huelva, 17 de Enero de 2.006
Compañeros de partido, simpatizantes y afines:
En este primer comentario editorial del año que empieza, quiero agradecer las muestras de preocupación generada con nuestro prolongado silencio. Problemas surgidos con nuestra web habitual, necesidades de adaptación a la legalidad derivada de la acción partidista y los imponderables lógicos que la Red nos exige acatar en esta nueva etapa de lucha, han sido los elementos decisorios que han generado dicho silencio, totalmente contrario a nuestra voluntad, aunque necesario admitirlo por los imponderables citados.
La pregunta más frecuente a la que hemos de dar respuesta, es si de verdad nosotros tenemos o no vocación política, es decir, si estamos o no pertrechados de los factores convencionales necesarios para enfrascarnos en la lucha política desde el contexto de un partido; si tenemos madera para soportar el ataque cotidiano al que está sometida la acción política y si seremos capaces de “aguantar el tipo” ante las críticas adversas, casi siempre destructivas, de quienes perteneciendo a organizaciones distintas nos pretenderán hundirnos para evitar una pérdida de su actual poder en la “jungla” partidista.
Que nadie se lleve a engaño: NOS REPELE LA POLITICA; desconfiamos de la palabra dada por los actuales profesionales de la política; nunca fuimos personas ejercientes como militantes activos de ninguna otra organización política. Tampoco nos caracterizamos por ser aspirantes al ejercicio de ningún tipo de poder sobre la colectividad, ni conforma nuestro ideario ser afines a los clásicos convencionalismos ideológicos identificados con la tenencia o ausencia de medios de producción, el aferramiento a principios discriminadores engarzados con el lugar de nacimiento ni somos personas que apostemos por la prevalencia de ningún tipo de clase social sobre otras, ya sea desde la óptica de las afinidades culturales, territoriales, económicas, ni de raza, religión o lengua.
Es cierto, quienes emprendemos esta aventura de crear un partido político lo hacemos, primera y fundamentalmente, porque nos sentimos marginados por el actual sistema político, en el que se desoyen los derechos de las víctimas; se le otorga impunidades escandalosas a quienes ostentan oligarquicamente las riendas del poder social con capacidades decisorias y pisotean los derechos fundamentales de los estratos sociales menos privilegiados, ya sea por razones de sexo, edad, capacitación profesional o disponibilidad de medios para el intercambio chantajista. Pertenecemos a ese estamento social que en el Derecho Romano se identificaba con la plebe; somos hombres y mujeres que sentimos en nuestro interior la rabia de ser víctimas abandonadas a la suerte del destino por parte de un sistema judicial en el que prepondera el engaño resolutorio sobre la cordura actuacional esperada y se nos exige adoptar actitudes personales de respeto reverencial a quienes deberían ser perseguidos como tiranos sin escrúpulos, traidores sin conciencia, verdugos sin alma, sujetos sin pudor o sicarios sin principios amparados en su condición de selectiva clase funcionarial para su propio servicio.
No nos gusta la lucha política, ni es de nuestro agrado pertenecer a ningún partido político. Ojalá que nuestro programa, en fase de redacción, fuese acogido por otras organizaciones políticas y lo hicieran suyo, para de ese modo justificar nuestra retirada de la escena de la disputa entre el deber ser y el hacer indebido. Nos aferramos a tres principios básicos, que guiarán toda nuestras acciones presentes y futuras: exigimos una justicia de los tribunales acorde con los sentimientos dominantes de justicia social; exigimos el derecho al goce de una vivienda digna en condiciones de igualdad de oportunidades con quienes son los sujetos económicos privilegiados por la economía de mercado, y exigimos, con la misma fuerza de convicción, el derecho a ser miembros de una unidad familiar en la que se respeten de por vida la fuerza adhesiva, afectiva y solidaria entre los miembros enlazados por vínculos de sangre.
JUSTICIA, VIVIENDA Y FAMILIA, han de ser los ámbitos jurídicos y políticos en los que centralizaremos el esfuerzo inicial de nuestras actividades públicas como partido de reciente creación; no estamos dispuestos a seguir consumiendo nuestras vidas desde la marginación jurídica del paria al que se le niega la tutela judicial, ni estamos dispuestos a seguir siendo por más tiempo ciudadanos a quienes se nos impiden gozar de una vida plena en su desarrollo y posibilidades por ser esclavos dependientes del yugo opresor que supone haber aspirado al disfrute de una vivienda digna, que nos absorbe totalmente nuestros mejores recursos disponibles y nos limita operativamente para compatibilizar aquel derecho fundamental con los de una conciliación familiar satisfactoria, un ocio merecido, un nivel cultural acorde con nuestras potencialidades y unas posibilidades de promoción personal ajustadas al principio universal de igualdad de oportunidades.
Pero si el derecho al disfrute de una JUSTICIA JUSTA se enlaza indefectiblemente con el de una vivienda digna, alejada del vicio capitalista de la deshumanización de las leyes del mercado, no menos significativo y necesario es reclamar el más profundo respeto a las identidades y peculiaridades familiares nucleadas en el modelo de familia que cada cual eligió en un momento dado de su vida. La protección a la familia que exigimos desde el partido político ACCION POR LA JUSTICIA, entronca con el respeto jurídico, político, judicial y social que teniendo su fuente en el principio de no discriminación por razón de sexo, se encauza por la senda protectora de los valores sociales tradicionales de solidaridad entre los componentes de la unidad familiar, interdependencia afectiva de sus miembros, evitación de tratos inhumanos o degradantes de unos para con otros, disponibilidad de medios públicos para que el derecho al libre desarrollo de la personalidad de sus integrantes deje de ser un ideal fatuo para reconvertirlo en un bien tangible, que permita a cada uno de dichos miembros dar de sí lo mejor de ellos mismos y aportar al conjunto los más valiosos de sus conocimientos, experiencias y resultados de los esfuerzos individuales cotidianos. Nuestro ideal de familia es aquel en el que conviven indisolublemente padres e hijos, jóvenes y ancianos, asistentes y asistidos, progenitores y descendientes; pero como quiera que este ideal de familia requiere de medios materiales para poderlos disfrutar, optamos desde ACCION POR LA JUSTICIA porque la tenencia y disfrute de una vivienda digna, sea un elemento intrínseco de aquel ideal de JUSTICIA SOCIAL que se define en nuestro texto constitucional y que tiene su fuente de inspiración en las declaraciones universales de derechos cívicos.
No obstante lo anterior, en ACCION POR LA JUSTICIA también nos preocupa otras facetas en las que se desenvuelve la vida ordinaria, como el respeto y protección merecida para con los recursos naturales; anhelamos que las disposiciones urbanizadoras tengan siempre en cuenta el derecho ciudadano a vivir en ciudades seguras ante la delincuencia, saludables ante los elementos contaminantes y humanizadas ante la avaricia especulativa de agentes insolidarios. Nos preocupa los derechos de los inmigrantes, la eficacia del sistema público de pensiones, la racionalidad y efectividad de la asistencia sanitaria pública y la atención preferente que debemos prestar a nuestra infancia y juventud, en aras de conseguir que ellos puedan gozar de una formación cultural y profesional que les capacite para integrarse con posibilidades de éxito en un mercado laboral competitivo y evolutivo según las pautas exigidas por las sociedades modernas.
Pero si de algo nos hemos de distinguir, y si en algo nos habremos de caracterizar como partido político, es en evidenciar indudablemente que nos incorporamos a la vida política porque somos ciudadanos insatisfechos con el actuar ordinario de las fuerzas políticas imperantes, y como tales, sufrimos en nuestras vidas los amargos sinsabores de una INJUSTICIA SOCIAL que en ningún caso estamos dispuestos a seguir soportando por más tiempo, aunque para evitarla sea necesario lanzarnos a la calle, e invadir las plazas y avenidas con un grito reivindicativo que tendiendo por fuentes a la LIBERTAD, JUSTICIA E IGUALDAD, nos disponga de los bienes jurídicos que actualmente se nos priva ilegítimamente. A su vez, reivindicamos que se nos permita conseguir esa dignidad merecida que como ciudadanos y como personas demandamos desde el mismo momento que se nos obliga acatar aquellos principios constitucionales que emanan del idílico ESTADO DE DERECHO.
Cordialmente:
Mariano Orta.
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Accion Por La Justicia es un sentimiento social compartido, inspirado en una Justicia Social fundamentada sobre los principios constitucionales de Libertad, Igualdad ante la Ley y respeto a la diversidad ideológica, personal, profesional, cultural y social. Igualmente, desde ACCION POR LA JUSTICIA, reprobamos toda forma de ejercicio impune del poder, así como el uso malicioso y arbitrario de Derecho por parte de quienes tienen la obligación de aplicarlo desde la imparcialidad y la independencia.
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